El año electoral ha reflejado, entre otras cuestiones, que la sociedad argentina no está dispuesta a seguir a los núcleos políticos duros, aquellos que se encierran en una posición ideológica y no permiten el consenso o el diálogo entre los dirigentes. Como lo define el analista político Cristian Buttié, se trata de un metamensaje que dio una mayoría silenciosa que está señalando, con su voto y con su opinión, que las posiciones extremas no le cae bien, aunque los líderes de estos espacios sean vitales para el resultado final que busca el frente electoral que conforman.
Por el lado del Frente de Todos, el resultado de las elecciones del 14 de noviembre y la falta de un rumbo económico de la Argentina han sido dos de las cuestiones centrales respecto de la baja apreciación social respecto de sus líderes. Por ejemplo, un sondeo efectuado por CB Consultora de Opinión Pública indica que el presidente Alberto Fernández ha cosechado una imagen negativa del 63%, mientras que registra un 35,3% de positiva, casi la mitad del acompañamiento que había recibido el año pasado apenas arrancó la pandemia de la covid-19.
Cristina Fernández de Kirchner tampoco cuenta con una buena imagen en la opinión pública (64,9% de negativa versus 33% de positiva). "En las elecciones parlamentarias ha quedo claro que el Presidente y la lista del Frente de Todos se asentó en ese 33% de apoyo a Cristina para que el resultado no fuera más catastrófico que el obtenido en las PASO", dice Buttié en una charla telefónica con LA GACETA.
En consecuencia, el consultor señala que Alberto Fernández cierra el año con una mayor dependencia hacia el kirchnerismo más duro, pese a que en algún tramo del año había amagado con soltarle la mano a Cristina, largándose solo y con el apoyo de los gobernadores y de los sindicalistas.
"Cristina no representa un as de espada, pero es la carta que ayuda al oficialismo a contar con una base sólida electoral. Pero esto será complicado mirando a 2023 si no revierte la imagen con mejor gestión", advierte. Buttié considera que lo ideal sería que desde el Frente de Todos surja una figura que rompa el estigma tradicional del más de lo mismo en un escenario que se puede complicar en caso de que no mejore la economía.
En ese juego de poder emergen dirigentes con intenciones de postularse para 2023 a nivel nacional como el caso del gobernador de Tucumán, en uso de licencia, y jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro. "Ambos, claramente, puede sustentarse en el acompañamiento de los gobernadores, con imágenes ante la opinión pública y ante los distintos sectores sociales, económicos y políticos de transversales y más abiertos al diálogo.
"Si no hay una comunión política entre ellos, pueden llegar a pescar en la misma pecera", puntualiza. El analista, además, suma al sanjuanino Sergio Uñac en la discusión presidencial que se avecina. "Pero 2023 está muy lejos aún", agrega.
Juntos por el Cambio, a su vez, puede llegar a tener otra oportunidad de llegar al poder en 2023 si es que se disipan los nubarrones de la interna opositora, que se reflejó en el Congreso y que mostró grietas en la idea de ponerle un freno al Partido Justicialista.
En la encuesta realizada por BC Consultora, Juntos por el Cambio asoma con mayor intención de votos en el hipotético caso que las elecciones se hicieran ahora. El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, asoma como el dirigente con mejor imagen en la posición, seguido por el ex presidente Mauricio Macri.
En este aspecto, Buttié remarca que esta es una clara demostración de que el núcleo duro no es bien visto en la sociedad, que quiere más consenso y menos discursos de barricada. En este juego de posicionamientos políticos, el gobernador de Jujuy y presidente del comité nacional de la UCR, Gerardo Morales, asoma con un liderazgo transversal, aunque el nivel de desconocimiento de su figura en la opinión pública es todavía muy elevado.
¿Y Patricia Bullrich? Buttié indica que la titular del PRO puede tener posibilidades de aspirar a la Presidencia, pero advierte que su cabeza y su corazón están más puestos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. "En la última elección, ella se posicionó federalmente, pero la seduce la idea de gobernar la Ciudad de Buenos Aires y, en ese sentido, podría llegar a disputarle internamente ese lugar al senador radical Martín Lousteau", acota.
El juego adverso de los núcleos duros también se evidencia en Tucumán. Según la encuesta de CB, el presidente de la Nación cierra con una imagen negativa del 60%, mientras que la vicepresidenta con un 70%, la misma perfomance que Mauricio Macri.
Entre los tucumanos que participaron del sondeo, Horacio Rodríguez Larreta es el dirigente con mejor imagen en la provincia, con un 48,7% de acompañamiento y una negativa del 33,5%.